Ramón Pedregal Casanova.

¿Palestina o Argentina? ... En Palestina formaríamos parte del baluarte contra Asia. ... y Europa... tendría que garantizar nuestra existencia. Teodor Herzl en su libro El estado judío.

El año de mil e quinientos y veinte y dos o veinte y tres pasó este tirano a sojuzgar la felicísima provincia de Nicaragua, el cual entró en ella en triste hora. Desta provincia ¿quién podrá encarescer la felicidad, sanidad, amenidad y prosperidad e frecuencia y población de gente suya? Era cosa verdaderamente de admiración ver cuán poblada de pueblos, que cuasi duraban tres y cuatro leguas en luengo, llenos de admirables frutales que causaba ser inmensa la gente.

Estimadas y estimados Resistentes, quiero manifestar nuestro reconocimiento en los versos del poeta Palestino Samih Al-Qaem que bajo el título Carta desde el zoco de los cesantes se expreso de la siguiente forma:

Y el mañana de la historia universal será el día en que se despierten definitivamente los pueblos oprimidos por el imperialismo, que ya han abierto los ojos, y cuando empiece la larga y dura batalla final por su emancipación.

Ultimas líneas de Acerca del problema de las nacionalidades o sobre la "Autonomización". Lenin.

Por la libertad de los pueblos de nuestra América contra el imperialismo norteamericano, documento perteneciente al libro del escritor cubano Rubén Martínez Villena con el título Poesía y Prosa:

A los intelectuales y hombres libres de los Estados Unidos. A nuestros hermanos de la América Latina.

Mawtani es como se llama el himno cantado por los Palestinos que se lucharon en la guerra contra el mandato colonial británico y la invasión sionista a Palestina entre 1936 y 1939. El himno comienza diciendo: Mi patria, Mi Patria / La majestad, la belleza, la belleza y el esplendor / En tu ser, En tu ser / Vida, Salvación, Alegría y Esperanza / ...

Del Poeta Palestino Ibahim Tuqam, su poema titulado Mil:

Hay un número negro que no es trece, / pero que le supera en fechorías: / Es el número mil. Nunca se ha golpeado / con tanta y tanta saña a Palestina. / Hay un millar que emigra … Otros mil que se escapan … / Y mil turistas que entran, sin retorno. / Hay mil salvoconductos, y también mil maneras / de aliviarles todos los obstáculos. / Y en la mar hay millares … Parece que sus olas / están todas cargadas de navíos./ ¡Ay, hijos de mi pueblo! / ¿Tal vez después del sueño se despierta? / ¿En esta densa sombra habrá algún rayo? / ¡Por Dios, que no lo sé! … Y así, desesperado, / ¿clamaré por Amín o invoco a Rágueb?

La Columna