Andrés Marí - Cubainformación / Fundació Vivint


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Entre luces y sombras –como ya se ha dicho miles de veces-- pasa la historia. De todo y de todos. Desde una piedra, un dinosaurio y un mosquito, hasta la vida nuestra y unas necesidades, la de un pueblo, un paisaje, una idea, un proyecto y estas letras que pulso en el teclado. En todo también se dan los conocidos matices que burlan a lo absoluto y como lucesitas y sombritas se van escurriendo para amenazarlo todo. Es aquí donde los cubanos tenemos una experiencia, una emoción, una burrada, unos disfrutes… Y ‘un handicap’ que nos muele las neuronas y apenas nos deja gritar, pero como nos gusta tanto la fiesta, el grito emerge de donde no lo imaginamos y cuando menos lo pensamos: “¡Aquí no se rinde nadie!...” La máxima provocación a nuestra desventaja.

Quizás, o con bastante seguridad, entre las tantas revoluciones que han triunfado en el mundo, la cubana es el paso más puro que se haya dado en ellas. Pero con las ganas que tiene el vecino del Norte de invadir la isla, ningún cubano se lo podría poner en bandeja, incluso siendo el más necesario en las turbias aguas donde, todavía hoy, Cuba se ve obligada a chapotear para escapar, a veces, de no ser acusada de genocida de su propio pueblo al no rendirse. La limpieza de la Revolución es su único inexpugnable cimiento.

Cuba no puede actuar de otra forma, sencillamente porque en su larga e irreductible relación entre la fe y la razón, nunca fue la fe nuestra arma principal, ni sus hermanas, la oración y el sacrificio, la mayor enseñanza de nuestras luces y sombras, lucesitas y sombritas. ¡De eso nada, mi amigo! El cubano ‘equivocado con su vida’ resulta muy difícil encontrarlo en nuestras luchas, y mucho más en nuestras más auténticas religiones. Eso sí, es muy fácil hallarlo en aquella gente que, como ‘el maestro’ de esta pieza teatral, va regando por todas partes el pus de su fracaso y, súbitamente, no tiene el valor para mantenerlo con decencia y confiesa a su estudiante que “habla mucha mierda”.

Ser cubano es casi como no tener nombre, ni sexo, ni sapiencia, ni olor, ni sabor a nada. Somos los de allí y para de contar. 1959 es el número de la feliz o la desgraciada hecatombe de acuerdo a la forma en que uno mueve el pie, se rasca la oreja, le chifla la cabeza, hace ‘el amor’ o, vaya usted a saber qué hace en dependencia del señorito del frente que, cada vez que enferma –lo que le sucede muy a menudo--, nos escupe y quiere que sintamos que es la buena lluvia.

Así, creyéndose el agua bendita de los cubanos, el ‘Ministerio Estadounidense para la aplicación del Bloqueo a Cuba’ posee un sinfín de aguaceros  en forma de Departamentos, Secciones y otros ‘Cuartos’ secretos donde se cabildea, se acuerda y se ordena la ejecución de las millones de acciones para destruir a la Revolución Cubana como le salga del manjar del día y haciéndose ‘el sueco’ para ignorar nuestros rítmicos timbales y nuestras frutas más sabrosas. ¡Con Cuba sigue metiendo la pata hasta que se muera mareado por la perdiz!

No estoy seguro, la verdad, pero creo que la ‘Oficina para desacreditar a las Brigadas Médicas Cubanas Henry Reeve’ cogió el número 1960 porque a Trump –su real jefe de marras--, le producía mucho escozor el número anterior. Era el que agrupaba a todo el personal dentro y fuera de EEUU que, con el nombre de ‘Departamento para la captación de médicos cubanos en misiones en el extranjero’, al ser un fracaso como el de Girón y las compotas, Obama lo eliminó del ring.

El hecho es que –‘y es totalmente cierto’: el presidente acéfalo es todo un primo-- para él, el número 1959 no existe ni en la Casa Blanca, ni en el Pentágono, ni en la CIA. Dice que, igual a como el número 13 es saltado en Norteamérica, por eso de la mala suerte, hasta en los ascensores del 12 se pasa al 14. Así, 1959 es un número “made in cuba” y a nadie en EEUU le consta su existencia. ¡Es nuestro! Total y enteramente nuestro como el hermoso tocororo que nos sitúa en el mapa del mundo.

Serie completa "El italiano"

1.1. "El italiano”: Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Notas 1

1.2. "El italiano”: Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Textos 1

1.3. “El italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Vídeo 1

2.1. “El italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Notas 2

2.2. “El Italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Textos 2

2.3. “El italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Vídeo 2 - La madre

3.1. “El italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Nota 3

3.2. “El italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Texto 3. La Vecina

3.3. “El italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Vídeo 3 - La Vecina

4. 1. “El italiano” Nota 4. Una experiencia artística de la Revolución Cubana.

4. 2. “El Italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Textos 4: ‘El maestro’

4. 3. “El Italiano”. Vídeo 4: ‘El Maestro’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana.

5.1. “El Italiano”. Nota 5: El amigo. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

5. 2. “El Italiano”. Texto 5. Una experiencia artística de la Revolución Cubana.

5.3. “El Italiano”. Vídeo 5: ‘El amigo’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

6.1. “El italiano”. Nota 6: ‘El empleado’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

6. 2. “El Italiano”. Texto 6: ‘El empleado’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

6. 3. “El Italiano”. Vídeo 6: El empleado. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

7. 1. “El Italiano”. Nota 7: ‘El viejo’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

7. 2. “El Italiano”. Texto 7: ‘El viejo’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

7. 3. “El Italiano”. Vídeo 7: ‘El viejo’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

8. 1. “El Italiano”. Nota 8. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

8. 2. “El Italiano”. Texto 8: ‘El joven final’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

8. 3. “El Italiano”. Vídeo 8: ‘El joven final’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

 

* Andrés Marí es escritor, profesor y actor cubano residente en Catalunya.

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