Andrés Marí - Cubainformación / Fundació Vivint


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… Pues, el bloqueo… Pero, ¿otra vez con lo mismo?… “Como si fuera el culpable de todos los males cubanos”… No, y esta sencilla pieza teatral defendida por el gobierno y el pueblo cubanos habla de nosotros y nos dice algo más, aunque a algunos –sobre todo entre los amigos de Cuba en ‘el extranjero’-- les parezca irreal o inoportuna… Puede ser, pero evidentemente es real y muy oportuna –incluso hoy-- dado que al parecer el ser humano, y los cubanos muy en particular, creemos que es mucho más energético y de mayor calado profundizar en nuestras fuerzas, sensibilidades y caminos para luchar o enfrentar lo visible que nos afecta antes que la constante, aburrida y cansada mención a los misterios de lo invisible que jode al mundo y nos obstaculiza seguir adelante.

A fines de 1989 es ‘mi viejo’, probablemente, el personaje de esta obra que mejor define la situación de todos los demás y el que, en completa soledad o en la mayor falta de ayuda y colaboración para la convivencia con ‘su viejita’, nos señala todos los peligros que acechan a Cuba en vista de la pronta caída del Campo Socialista Europeo y la manifiesta crueldad de EEUU con la isla. Mi personaje no encarna la metáfora de la sociedad capitalista que magistralmente nos da Saramago en su “Ensayo sobre la lucidez”. ‘Mi viejo’ es la más absoluta ‘desesperación’ que buscaba y sigue buscando EEUU contra la Revolución Cubana y su pueblo.

¿Es que en el mundo la justicia, la compasión y el respeto a la dignidad de los extraños son palabras vacías ante el poder de EEUU y al que hay que plegarse bajo la sádica  acusación de que el deseo de salvación de un pueblo entraña agredirse, bloquearse y exterminarse para que ‘el sentido común del jefe’ no lo agreda, ni lo bloquee, ni lo extermine? ¡Dios mío, en qué mundo estamos! … En ese que nos jode tanto, es la verdad.

Por ello, entonces, es ‘el viejo’ la más fuerte advertencia en los caminos revolucionarios, pero al mismo tiempo el más débil en la lucha por la supervivencia y que, al recordarnos la popular canción de Los Van Van, “Ya nadie quiere a nadie, se acabó el querer”, nos deja el peor sabor de esta obra, incluso citando la noticia sobre el asesinato aparecida en un diario de La Habana. El crimen ya pasó y tanto la víctima como su verdugo “ya no existen” en el juego de la vida, pero ‘mi viejo’ y todos los cubanos que sufrieron a fines de 1989 o siguen sufriendo año tras año sí existieron y siguen existiendo por el solo hecho de rebelarse a las inmundicias de un mundo donde EEUU decide si puedes tener “más guaguas” y tener “un boniato sin mandarse a correr para cogerlo”.

¿Qué? ¿Podemos resolver todas esas cuestiones como es de hecho el sano objetivo del viaje de la vida sin obedecer al presidente más idiota que ha tenido EEUU? ¡No! Eso no se resuelve con la Revolución rindiéndose. ¿O es que no conocemos las magnitudes de agobios y pobrezas del Tercer Mundo y de tantos otros países ya rendidos a EEUU? Prácticamente ninguno ha resuelto mucho. Entonces, ¿qué debería hacer Cuba? O, mejor dicho, ¿qué puede hacer Cuba?

Lo vimos cuando Obama, al final de su mandato, restableció las relaciones diplomáticas con Cuba, visitó la isla, habló lo que quiso a los cubanos y todos los que quisieron oírlo, lo oyeron, lo aplaudieron y hasta se le levantó el brazo y se le permitió jugar con Pánfilo en nuestras casas… Nos hizo un inmenso reto: “El bloqueo no ha funcionado, y haremos otra cosa, porque el objetivo seguirá siendo el mismo…” ¡¿Por qué, señor, por qué?!… “Mi propuesta es que los cubanos conozcan los beneficios de la libertad, la democracia, el respeto a los derechos humanos, el bienestar que les espera cuando abran sus negocios particulares y la paz que podrán respirar de pueblo a pueblo”. Y Cuba aceptó el desafió que, tal vez, si este se hubiera presentado en 1989, ya el país, como tal, no existiría…

Obama no eliminó el bloqueo, pero lo suavizó y nos permitió medirnos en una confrontación desigual y casi suicida, pero aceptó también nuestro desafió… Entonces llegó el mequetrefe de Míster Universo y dijo, más o menos así: “¿Qué cosa, medirse con nosotros? ¡Realmente no nos conocen!”. Y no es verdad: los cubanos conocen muy bien a EEUU y saben que el solo despuntar la alegría en la isla ya es más que suficiente para que, no solo un imbécil, sino hasta el más sabio de los presidentes que se puedan elegir en EEUU, por el momento, no pueda aceptar que Cuba, ‘esa insignificancia, esa nada, esa hormiguita’ esté demasiado contenta…

… Vaya, aunque no lo quisiera citar –pues ya  vendrán las alegaciones de mis personajes--, mientras el bloqueo de EEUU a Cuba no cese o se suavice, y los dos países no emprendan unas relaciones de respeto mutuo con arreglo a todas ‘aquellas bellas palabras e ideas de pueblo a pueblo’ pronunciadas por Obama sobre el escenario del Gran Teatro de La Habana, EEUU y Cuba estarán fatalmente condenados, tanto el primero como el segundo, a seguir esperando pasar el cadáver del otro.

Cuba ha sido obligada a contraer diversas relaciones con empresas extranjeras para escapar del bloqueo y la guerra sucia impuesta por la mayor potencia mundial. EEUU sigue obligando a Cuba a adquirir lo que necesita por vías nada normales y a pagar altos precios por todo lo que logra adquirir en un mundo donde lo normal es arrodillarse ante EEUU y asunto concluido. Excepto para Cuba, que ni se arrodillará ni se rendirá. Y no lo hará por salvarse como tierra de extraños proyectos sociales, no, Cuba no se cree el mundo para semejante prepotencia, pero como parte de él, no renunciará nunca a estar y seguir en él intentando su abrazo.

(CONTINÚA EN NOTA 8. ‘EL JOVEN FINAL)

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9- NOTAS Y AGRADECIMIENTOS

Ya finalmente, aunque me quedan algunas curiosidades que compartiré en las próximas notas, vaya un especial agradecimiento al compositor Patrick de Arteaga, porque sin su música y el inmenso trabajo de Vicky para colocarla en el vídeo --sustituyendo la original de Kitaro que no pude seguir utilizando, y no tener que volver a intentar lo imposible: actuar con la nueva banda sonora del espectáculo--, no hubiera sido posible la resurrección de tantos hermosos recuerdos que me dejó “El Italiano”. ¡GRACIAS, AMIGO, Y GRACIAS, VIRGINIA QUERIDA!

Y, otra vez, debo confesar que la memoria me ha borrado muchísimas otras espléndidas vivencias y otros amigos de encanto. Así fueron conmigo los amigos judíos que me invitaron a dar un recital en la Universidad Hebrea de Jerusalem. De paso por Tel Avid pude conocer, leerle los números en el brazo y hacerme amigo de un sobreviviente de Auschwits, Simón. Igual de afectivos fueron los palestinos que me recibieron en Ramala con mi amigo musulmán Bahyat, el que me presentó en Belem a un matrimonio de indios cristianos, Sanjay y Smirna, cuya generosidad conmigo la sigo viendo como algo innombrable.

Fui por 2 días a Israel y me pasé unos 15 o más, porque recorrí casi todo ese país y también buena parte del otro, mi amada Palestina. Las cosas que le pasan a personas como yo que le es inevitable estar en un lugar único y no interesarse cómo se vive en todo su entorno. También las cosas que le pasan a quienes les atrae enredarse en todas las situaciones. Por ello recorrí la Vía Dolorosa hasta el Santo Sepulcro y hasta conversé con su custodio sirio. También entré al pequeño sitio donde los judíos, junto al Muro de las Lamentaciones, estudian sus libros sagrados. Subí a la mezquita de Al Aqsa. Luego al Monte de los Olivos, y bajé hasta los restos que aun quedan en Jerusalem de las fortalezas hechas por las cruzadas medievales. En otro momento de ese día fui hasta la tumba de Lázaro en Betania. 

Al día siguiente mi vuelo a Barcelona fue suspendido. Emprendía, gracias a mis recién conocidos amigos indios, un largo viaje hacia otros rincones de mi antigua fe católica y me fue tan evocador de mi infancia y adolescencia estar en el lago Tiberíades, Nazareth, Cafarnaún y entrar a la iglesia de las Bodas de Caná, la del Monte de las Bienaventuranzas y en las aguas del río Jordán que, si ya no hubiera edificado mi alma en algo bastante parecido a un panteísmo de una simpleza que adoro, en Jericó hubiera vuelto a ver a mis maravillosos Padres Dominicos que me hablaron de todo ello cuando, entre mis 10 y 12 años de edad, fui rescatado de ser un niño de la calle para estudiar en la “Escuela Parroquial para niños pobres de la Iglesia del Cristo” en la Habana Vieja, donde aprendí a leer y a escribir con los curas canadienses que nunca he olvidado.

(CONTINÚA EN AGRADECIMIENTOS No 10)

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Serie completa "El italiano"

1.1. "El italiano”: Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Notas 1

1.2. "El italiano”: Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Textos 1

1.3. “El italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Vídeo 1

2.1. “El italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Notas 2

2.2. “El Italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Textos 2

2.3. “El italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Vídeo 2 - La madre

3.1. “El italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Nota 3

3.2. “El italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Texto 3. La Vecina

3.3. “El italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Vídeo 3 - La Vecina

4. 1. “El italiano” Nota 4. Una experiencia artística de la Revolución Cubana.

4. 2. “El Italiano”. Una experiencia artística de la Revolución Cubana. Textos 4: ‘El maestro’

4. 3. “El Italiano”. Vídeo 4: ‘El Maestro’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana.

5.1. “El Italiano”. Nota 5: El amigo. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

5. 2. “El Italiano”. Texto 5. Una experiencia artística de la Revolución Cubana.

5.3. “El Italiano”. Vídeo 5: ‘El amigo’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

6.1. “El italiano”. Nota 6: ‘El empleado’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

6. 2. “El Italiano”. Texto 6: ‘El empleado’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

6. 3. “El Italiano”. Vídeo 6: El empleado. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

7. 1. “El Italiano”. Nota 7: ‘El viejo’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

7. 2. “El Italiano”. Texto 7: ‘El viejo’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

7. 3. “El Italiano”. Vídeo 7: ‘El viejo’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

8. 1. “El Italiano”. Nota 8. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

8. 2. “El Italiano”. Texto 8: ‘El joven final’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

8. 3. “El Italiano”. Vídeo 8: ‘El joven final’. Una experiencia artística de la Revolución Cubana

 

 

* Andrés Marí es escritor, profesor y actor cubano residente en Catalunya.

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